La inocencia infantil frente a las enfermedades

27 abril, 2016
La inocencia infantil frente a las enfermedades

Cuando tu hijo de 7 años va a contarle a su abuela su día en la escuela y ella no lo reconoce o lo confunde con su hijo (mi marido) es complicado explicarle al pequeño qué le ocurre. Mi suegra, de 82 años, no tiene Alzhéimer, gracias a Dios, pero sí una degeneración de las células y las neuronas típica de su edad, lo que en otras palabras se conoce como demencia senil. Todo empezó poco a poco, con olvidos tontos o confusiones, pero ahora ha decaído bastante y mi hijo lo nota.

Está claro que no podemos hacer nada por evitarlo pero él no logra entender por qué hay días que está maravillosamente bien y otros en los que se empeña en decir que los presentadores de la televisión le hablan a ella porque les ha preguntado, o que ha visto en las noticias que la infanta entra y sale de mismo coche unas 300 veces porque es incapaz de comprender que están repitiendo la imagen constantemente y que está grabado.

Yo jamás miento a mis hijos, intento explicarlas las cosas suavemente pero sin engaños. Cuando me preguntó por el sexo ni se me pasó por la cabeza contarle la historia de la abejita o cualquier tontería similar, le dije lo que es y por qué se practica pero todo en un lenguaje que el pudiera comprender y en este caso no iba a ser diferente así que le mostré lo que es la demencia senil lo mejor que pude. Pero el caso es que ahora estos niños saben más que nosotros mismos y sólo necesitan el ratón y el teclado para buscar cualquier información en Internet.

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Un despiste

Mi suegra no suele salir sola de casa pero la semana pasada la llevé a la peluquería para hacerse la permanente y mientras estaba allí fui un momento al supermercado a por unas cosas que faltaban. Cuando regresé a la peluquería, ella ya se había ido en contra de la voluntad de la peluquera, pero claro…. tampoco podía atarla a la silla. El caso es que no estaba en casa cuando llegué, ni en las calles de alrededor, ni en el parque, ni en la puerta del colegio esperando a Álvaro… Mi hijo se puso histérico cuando se enteró de que no la encontrábamos.

Gracias a Dios apareció unas horas más tarde deambulando por el barrio. Una vecina que nos conoce la vio con el andador algo desorientada y la acompañó a casa. He de añadir que la policía se portó maravillosamente ayudando a buscarla pero al final apareció de mano de una amiga del vecindario.

Mi hijo, instantáneamente después de lo sucedido, se puso a investigar con sus 7 añitos en mi Tablet. Es curioso, porque aprendió a leer el año pasado así que me parece magia lo que hace con los ordenadores. Y en menos que canta un gallo encontró está noticia “Diseñan un reloj localizador para personas con alzhéimer o demencia senil”. Intenté explicarle que es un proyecto y que aún no está a la venta pero él, dice que por si acaso, ya está ahorrando para comprárselo a su abuela.

Desgraciadamente yo estoy ahorrando para otro tipo de ayuda para mi suegra. Dentro de poco, si sigue a este ritmo, vamos a necesitar mucho apoyo así que ya me he puesto en contacto con un centro asistencial de Barcelona, demenciasenil.es, y estamos esperando a que pase lo inevitable para tener que llevarla allí. Va a necesitar atención durante las 24 horas y yo con el  trabajo y el niño no puedo dársela así que… tendremos que pasar por el aro aunque nos de pena. Y a ver cómo se lo explico a mi hijo…