El respeto hacia nuestros mayores

14 enero, 2016
El respeto hacia nuestros mayores

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A los niños y adolescentes se les debe inculcar, desde muy pequeños, un respeto por nuestros mayores que a veces olvidamos e incluso ignoramos de manera deliberada. Mi madre, que ya cuenta con 96 años y tiene alzhéimer está actualmente ingresada en esta residencia de ancianos de Madrid desde hace tres meses aproximadamente y vamos a verla de dos a tres veces por semana sin excusas.

Tener que ingresarla allí no fue fácil porque mis hijos, de 12 y 14 años, están muy unidos a ella. Pensad que, como madre trabajadora, recurrí a ella cuando eran pequeños para que me ayudara a criarlos y ahora, que el 80% de las veces no es ella misma, se hace muy duro verla allí metida sin reconocer a casi nadie.

Cuando todo empezó me cuidé muy mucho de explicarles a mis hijos la situación y hacerles comprender que la abuela iba a ir cambiando y debíamos entender que estaba enferma, que a veces diría cosas feas o fuera de lugar, nos confundiría, se asustaría, y mil cosas más. Supongo que les costó tanto o más que a nosotros pero lo aceptaron, porque no había nada que hacer, y hoy en día siguen queriendo a mi madre como antes, aunque lo pasen mal cuando ven que no saben quién son.

Esto es algo que no es extraordinario. Lo que quiero decir es que mis hijos no son ni mejores ni peores que otros niños con sus abuelas porque lo que hacen es respetarla, algo que todos deben hacer. El problema es que yo he comprobado cómo hay niños que no lo hacen, es más, se burlan e ignoran a sus mayores pensando que ellos son mejores cuando, en realidad, se están convirtiendo en perores personas de lo que piensan y la mayor parte de la culpa es de la educación que han recibido.

Yo he visto cómo mi prima hablaba mal de su madre delante de sus hijos y comentaba que no había quién la aguantara, que estaba demasiado mayor, que se le iba la cabeza y que era insoportable la convivencia con ella. Esos niños, que ahora tienen 6 y 7 años, van a crecer escuchando eso y lo que va a conseguir mi prima es que no respeten a su abuela. De hecho, es ridículo que les pidamos un respeto hacia sus mayores cuando su madre lo único que hace es quejarse de ellos delante suya y llamarles insoportables.

Así, con estos comportamientos, es como conseguimos que nuestros jóvenes se piensen que los mayores son basura, un despojo, y acaben solos y  abandonados. Mi madre está en Sanvital porque yo ya no podía atenderla como necesitaba debido a su enfermedad degenerativa pero si pudiera, aún estaría conmigo, y para encontrar esa residencia de ancianos recorrí toda la provincia porque quería la mejor.

Mis hijos, en casa, siempre han visto ese cariño y respeto. Esas ganas de cuidar a mi madre en lugar de quejarme de ella, y entienden lo que ocurre cuando las personas se hacen mayores, y comprenden que les pasará a ellos también y que será entonces cuando deberán tener esperanza en que sus descendientes se hagan cargo de ellos.

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