Alojamientos universitarios en Madrid

19 diciembre, 2013

Una vez superada la prueba de acceso a la universidad, muchos son los estudiantes que se decantan por un campus que se encuentra fuera de su ciudad de origen. Esto puede deberse a que en lugar de residencia no hay universidad o que no se imparta la carrera escogida por el alumno.

En estos casos, lo normal es que se desplacen a otra ciudad cercana o a una gran urbe para poder realizar los estudios escogidos. Además de las tasas universitarias y los gastos personales y en viajes de cada joven, uno de los gastos más grandes en los que se va casi todo su presupuesto es el destinado al alojamiento en el lugar de acogida.

Centrándonos en las oportunidades que ofrece una gran ciudad como es Madrid, donde se encuentran varias de las universidades más importantes de España, como la Complutense, la Politécnica, la Carlos III, la Europea, el CEU o la Universidad de Comillas, entre otras, vamos a hablar de las diferentes posibilidades de alojamiento que un nuevo estudiante puede encontrar.

Por ejemplo, lo primero que se le viene a la cabeza a cualquier nuevo en la ciudad es alojarse en una residencia universitaria en Madrid o en un colegio mayor, como la Institución del Divino Maestro. Pero es conveniente que el estudiante conozca primero las diferencias, cada vez menos apreciables, entre una residencia de estudiantes en Madrid y la opción del colegio mayor.

Una residencia universitaria, o el concepto que tenemos de ella, es el de un lugar en el que ofrecen alojamiento y comida a sus habitantes, junto con otro tipo de servicios básicos para vivir como pueden ser la lavandería o la limpieza de habitaciones o utensilios para que lo haga uno mismo.

En el caso del colegio mayor, la definición puede ser exactamente la misma que la de una residencia universitaria, pero con unos valores añadidos. Se entiende que en este tipo de alojamientos se ofrece al alumno también una formación cultural y académica añadida. Por esto se entiende la organización de ciclos de cine, conferencias, charlas de profesionales de alguna de las carreras que estudien sus alumnos, conciertos o sesiones teatro, entre otras muchas actividades. Además, normalmente, este tipo de alojamientos forman también su propio club deportivo al que se adhieren sus estudiantes en las disciplinas que más les gustan.

No obstante, debemos apuntar que actualmente este tipo de diferencias son casi imperceptibles. Son muchas ya las residencias universitarias que cuentan con este tipo de actividades y sus propias instalaciones deportivas, así como colegios mayores con una mayor dejadez en la organización de eventos. Lo común a ambos hospedajes es que normalmente sirven para hacer amigos y conocer gente entre aquellos que llegan solos desde sus ciudades de origen.

Así, cualquier estudiante que decida decantarse por una de estas dos opciones lo mejor que puede hacer es dedicar unas horas de su tiempo a investigar y a conocer los servicios que ofrece cada uno de los alojamientos. Para esto hay que armarse de paciencia en algunos casos, ya que, por ejemplo, solamente en Madrid existen más de una media centena de hospedajes de este tipo.

De cualquier forma, los datos importantes en los que los alumnos deben fijarse a la hora de comparar los alojamientos podrían ser conocer si tienen servicio de lavandería o si nos lavan la ropa, las bondades del comedor y los horarios del mismo, ya que en muchas ocasiones no coinciden con la actividades universitaria y, además, cierran por ejemplo los domingo o también en las cenas de los sábados. Es clave también conocer las conexiones a la red, su horario, si tenemos wi-fi en las habitaciones o servicio de cabinas telefónicas, así como televisión de pago en abierto para los estudiantes, así como la situación de los baños, si son compartidos, individuales, o si la ducha es solo para ti pero compartes por ejemplo el retrete con las demás personas de tu planta. Las instalaciones deportivas o la posibilidad de participar en las competiciones son también uno de los puntos fuertes en los que deben fijarse los estudiantes a los que les gusta la práctica deportiva o quieren iniciarse en ella durante esta etapa.

Es importante también conocer su política de horarios y toques de queda, así como de faltas. Muchos alojamientos dan un parte a los padres acerca de la actividad de sus hijos, e influye también a la hora de salir, ya que puede que vuelvas de juerga y te encuentres con las puertas cerradas. El ruido es un factor en el que fijarnos. Tenemos que saber si necesitamos silencio para estudiar o si podemos tocar un instrumento, por ejemplo. Asimismo, debemos informarnos acerca de las cosas que podemos tener en la habitación, y es que existen restricciones en algunos casos, especialmente con los electrodomésticos.

Además de estos puntos que hemos señalado, es conveniente elegir también qué opción preferimos en cuanto a nuestros compañeros de alojamiento. Tanto las residencias universitarias como los colegios mayores pueden ser mixtos, masculinos o femeninos. Esto afecta a la hora de tener invitados, ya que añadido a aquellos alojamientos en los que no permiten visitas, en caso de hacerlo en las residencias o colegios para un solo sexo no suelen dejar pasar a familiares o amigos del otro.

Normalmente, este tipo de alojamientos suelen tener un precio más alto que el de los pisos compartidos, pero es conveniente saber que algunas universidades ofrecen becas para aquellos alojamientos adscritos, así como los propios hospedajes, que pueden reducir su precio en función del expediente del alumno y de la situación económica de la familia que lo sustenta.

En el caso de las universidades privadas, algunas de ellas, especialmente las que se encuentran en zonas retiradas del centro de la ciudad, suelen ofrecer sus propias instalaciones para que se alojen los estudiantes.

Además de estas opciones típicas y a las que suelen recurrir los jóvenes a la hora de mudarse de ciudad y no conocer a nadie con quien alojarse, existen también otras posibilidades. La más recurrente, especialmente por el precio, es la opción de los pisos compartidos. Si no conoces a tus futuros compañeros, esto puede ser una tómbola, no sabes si va a salir bien. Por ello, muchos son los que pasan su primer curso en  una residencia o colegio mayor hasta conocer compañeros afines con los que mudarse a un piso.

En grandes ciudades como Madrid, de la que hablábamos al principio, algunas universidades ofrecen poner en contacto a los universitarios con ancianos que viven solos. Se trata de una grata experiencia para ambos, ya que el joven obtendrá un precio mejor y la referencia de alguien que ya vive en esa ciudad. Por su parte, el anciano se sentirá más acompañado.

Como veis, son muchas las opciones, pero es conveniente estudiar todas las posibilidades con detenimiento antes de decantarse por una.

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