¿Cómo podemos detectar una depresión infantil?

5 octubre, 2018
¿Cómo podemos detectar una depresión infantil?

En la sociedad en la que nos ha tocado vivir cada vez más adultos sufren de depresión por uno u otro motivo. Una enfermedad a la que, si no ponemos remedio a tiempo, puede llegar a complicarnos demasiado nuestra salud, llegando en algunos casos a extremos irreparables. Quizá sea ahora cuando más depresiones conocemos por un motivo muy simple, ahora ya sabemos que es y, en muchos casos, como tratarla, algo que hasta no hace demasiado años desconocíamos por completo. En nuestro día a día somos muchos los que creemos que esta enfermedad solo nos afecta cuando ya somos adultos, sin embargo, la realidad pasa porque podemos caer en una depresión a cualquier edad. Incluso los niños pueden sufrirla y quizá ellos son más vulnerables, puesto que todavía no diferencian lo que puede ser un motivo para estar mal realmente importante y cual no. Por este motivo, en las próximas líneas queremos poner algo de luz sobre este complejo tema para que, al menos de una forma básica, sepáis como actuar en caso de que se os de una circunstancia así en vuestro entorno familiar.

Lo que os acabamos de comentar lo deja bien claro la doctora en psicología y profesora de la Universidad de Granada, Mari Paz Bermúdez, quien afirma: “Debemos enseñar a los hijos a soportar inconvenientes”. De hecho, el problema es más común de lo que nos creemos ya que la depresión infantil es bastante frecuente y el riesgo de sufrirla se incrementa con la edad. Entre los más jóvenes, con independencia de que sean niños o niñas, se da en un 2% de la población, mientras que esta cifra se eleva hasta al 5% en el caso de los adolescentes. Poniendo más el foco en el sexo de los afectados, durante la infancia la incidencia es similar entre hombres y mujeres, sin embargo, al llegar a la adolescencia es mucho más frecuente encontrar estos síntomas entre las mujeres.

La depresión infantil presenta prácticamente los mismos criterios diagnósticos que en los casos que se dan entre los adultos, si bien, cabe reseñar que existen diferencias en cuanto a la forma de expresarla por parte de los más jóvenes. Para que se considere depresión, la duración del episodio depresivo tiene que durar un mínimo de dos semanas consecutivas y, como es lógico, que no tenga relación alguna con el consumo de diferentes sustancias que puedan afectar a su estado anímico. Además, presenta otros factores tan característicos como son el humor depresivo, algo que podemos detectar al ver al joven deprimido o irritable. Asimismo, en los casos de los pacientes más pequeños, no saben siquiera que es lo que les está pasando por lo que pueden referirse a este síntoma aquejándose de dolores físicos los cuales no son capaces de precisar donde se encuentran.

La pérdida de interés hacia todo aquello que les rodea es otra de las formas más habituales de detectar este tipo de síntomas y es que nada les divierte, ni siquiera sus amigos. Además, les falta energía, no juegan con nadie, no quieren ir a clase, hablan poco… Pero no solo eso, sino que también tienen una pérdida grande de confianza y de autoestima, así como les afectan demasiado los reproches que les podamos dar, llegando incluso a tomárselos como algo personal y creándoles un sentimiento de culpa. En muchos casos pueden llegar a tener ideas o sufrir brotes autodestructivos por lo que debemos de controlar sus movimientos por si están intentando ponerse en peligro o autolesionarse, llegando, en algunos extremos a tratar de hacerse demasiado daño.

La incapacidad para concentrarse, así como las alteraciones de sueño o constantes variaciones de peso, también pueden ser síntoma de estar sufriendo depresión. A mayores, una actividad psicomotriz agitada o inhibida y diferentes quejas somáticas pueden darnos idea de que el joven sufre depresión.

¿Cómo puedo poner solución a esta enfermedad?

La depresión no es una enfermedad fácil de tratar ni se cura en tan solo unos días como puede ocurrir con una gripe o un catarro normal. Este es un problema mucho más serio, por lo que lo mejor es acudir a los servicios de Maribel Paz, una psicóloga experta en terapia infantil y para adolescentes con la que los más jóvenes compartirán sesión para sacar a la luz esos problemas que los han llevado hasta ese estado. Una opción segura, en la que solo el tiempo, la comprensión y la paciencia de las familias les hará salir adelante, eso si, siempre con la ayuda de los mejores profesionales.