Puede gustarte la medicina, pero no querer ser médico. Puedes querer trabajar en el sector sanitario, pero no querer ser especialista en medicina. En estos casos, lo más probable es que te guste ayudar a los demás cuando se encuentran mal o sufren alguna dolencia. Cuidarles y proporcionarles lo que necesiten, es la misión de las enfermeras y auxiliares, como todos sabemos y hemos experimentado en algún momento. La labor de estos profesionales sanitarios es, sin lugar a dudas, una de las más importantes en el mundo hospitalario. Enfermeras y auxiliares, se encuentran en contacto directo con los pacientes, tanto en consulta, como cuando están hospitalizados.
Para aquellos que sienten la vocación sanitaria pero no la de ser médicos, porque lo que les gusta es atender y cuidar a los enfermos, en lugar de darles malas noticias cuando toca, estudiar una formación profesional de sanidad es la mejor opción. Para los más valientes, existe la opción de convertirse en un auxiliar de quirófano y, trabajar en el corazón de la medicina, apoyando a los cirujanos.
Los auxiliares de quirófano, son los profesionales de la enfermería, encargados de asistir al equipo médico a la hora de preparar y desarrollar, los procedimientos quirúrgicos. En concreto, tienen la misión de garantizar que el quirófano, se encuentre en condiciones óptimas, antes de que se produzca la intervención quirúrgica, preparar el material e instrumental necesario y suministrárselo al equipo médico. De manera que, se ocupa del apoyo logístico necesario que se produce en los quirófanos.
Un auxiliar de quirófano es, al mismo tiempo, responsable de brindar apoyo al paciente antes de que sea intervenido y, velar por la salud del mismo, en todo momento. Forman parte del equipo quirúrgico, por lo que deben tener en cuenta los aspectos técnicos de la zona quirúrgica, los dispositivos utilizados y los equipos del quirófano.
Enfermería auxiliar en los quirófanos
Siempre hemos tenido en cuenta que, en los quirófanos, nos encontramos cara a cara con el cirujano y la enfermera. Pero en una sala de operaciones, hay más profesionales involucrados, como nos explican en CQ Centro Quirúrgico Calero y Manzano, expertos en cirugía general y digestiva, con tecnología de vanguardia y una atención personalizada e integral, gracias a profesionales como los auxiliares. En este caso, de quirófano.
La enfermería auxiliar de quirófano es una de las áreas esenciales de los hospitales. Forma parte del equipo de cirugía, compuesto por cirujanos, anestesistas, médicos, enfermeras y, auxiliares. Su papel es esencial puesto que desempeña funciones que los demás miembros del equipo no pueden realizar, por prestar atención al paciente y, por supuesto, a la cirugía. Los auxiliares de quirófano se ocupan de realizar ciertas funciones antes, durante y después de la intervención.
En el preoperatorio, su presencia es fundamental, se ocupa de preparar al paciente antes de su entrada a quirófano, organiza las analíticas y el papeleo, se asegura de que los materiales y el instrumental, estén esterilizados y deja preparado todo lo necesario para el momento en que se realice la intervención.
Durante la operación, el auxiliar de quirófano, debe estar junto al paciente, controlando las necesidades que puedan tener el anestesista y el médico. Ha de ser responsable del material e instrumental necesario, en la mesa de operaciones.
Una vez que la intervención llega a su fin, la labor del auxiliar de quirófano, es de velar por el estado de salud del paciente, controlar aspectos como los efectos de la anestesia, la temperatura, cuidar al enfermo, proporcionar la medicación necesaria en cada caso, la movilidad y, por supuesto, llevar un control del registro.
En definitiva, los auxiliares de quirófano, son los que se ocupan en primera persona, de proporcionar a los pacientes, los cuidados necesarios y la seguridad requerida, antes, durante y después de que se realice una operación.
Donde más auxiliares de este tipo se necesitan, es en los hospitales, por lo que es fundamental prepararse de la mejor manera, para obtener la capacitación y titulación, necesaria. Aparte de contar con la formación adecuada, de la que hablaremos a más adelante, los auxiliares de quirófano, deben ser personas muy observadoras, capaces de detectar que un enfermo tiene alguna necesidad especial, comprobar el historial clínico, su estado de salud… Además de ser una persona con alta capacidad de concentración, ya que, en los quirófanos, todo debe encontrarse muy organizado, trabajar en equipo y tener capacidad de reacción, ante cualquier imprevisto.
No puede faltar en un auxiliar de quirófano, una buena condición física, sobre todo a la hora de movilizar a los pacientes, realizar labores de higiene, cambiar sabanas o cambiar su postura. Deben ser tan organizadas, como meticulosas y con alta empatía, capaces de entender a los pacientes y atenderlos, de forma cuidadosa y cercana. Tampoco puede faltar buena capacidad de comunicación y, ser capaces de poder resolver las dudas del enfermo, proporcionando tranquilidad y control.
Estos profesionales, son un apoyo esencial dentro del equipo quirúrgico, prestando una atención y trato, vital para los pacientes que, en estas circunstancias, necesitan los mejores cuidados y un buen apoyo emocional.
Formación para ser auxiliar de quirófano
Hemos citado las cualidades personales de las que debe disponer un buen auxiliar de quirófano. Ahora toca la formación requerida para poder ejercer esta profesión. Lo primero que hay que hacer es estudiar un grado medio de formación profesional de técnico en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE). Con esta titulación, es posible acceder a trabajar en diferentes áreas sanitarias, quirófano incluido.
En nuestro país, no existe un grado específico para formarse como auxiliar de quirófano, aunque el Real Decreto 546/1995, establece que, el grado medio en cuidados auxiliares de enfermería, es la titulación requerida al efecto. El trabajo en un quirófano, no es una profesión diferente, se trata de una de las posibles funciones del TCAE.
La especialización, es la clave para adentrarse en los quirófanos y ejercer de auxiliar en ellos. Una vez se adquiere el titulo necesario, con el que se adquiere una base general pero no específica, es necesario realizar cursos complementarios.
Con la formación como TCAE, se obtiene la formación práctica y teórica, orientada al ámbito sanitario, con la que se aprende como asistir a los pacientes en cada escenario, incluyendo las cirugías. Ayuda a comprender la importancia de la higiene y la seguridad que debe existir en los quirófanos y el uso correcto del equipo médico. Una de las ventajas que proporciona la formación profesional, es la menor inversión de tiempo y dinero que requiere, dado que ofrece la posibilidad de hacer prácticas reales en hospitales y centros de atención médica. Esta opción, permite llevar a la práctica los conocimientos teóricos, desarrollar habilidades e interiorizar todo lo necesario, siempre bajo la supervisión de profesionales con experiencia.
Realizar cursos especializados, hace que los estudiantes, adquieran habilidades concretas como, en este caso, el manejo de instrumental quirúrgico, esterilización avanzada y las posiciones del paciente, en la mesa de operaciones. Además, que, a mayor especialización y cursos, mayor facilidad para encontrar trabajo. No solo por la experiencia, sino por el hecho de que, la sanidad pública, contrata mediante baremo de puntos. No todos los cursos cuentan, pero si lo hacen los que se encuentran acreditados, por la Comisión de Formación Continuada (CFC).
La mejor forma de maximizar la oportunidad de tener trabajo, una vez finalizada la formación, es realizar cursos con títulos como, Instrumentación Quirúrgica para TCAE o Cuidados en el Bloque Quirúrgico, con los que se consigue mayor especialización y créditos.
Dentro de las funciones que realiza un auxiliar de quirófano, se encuentra la de asistente al equipo médico que, con la formación adecuada, se convierte en toda una experiencia. Debe ocuparse de preparar y desarrollar los procedimientos quirúrgicos a realizar. Siendo su principal función garantizar que, el quirófano se encuentre en perfectas condiciones, para operar y proporcionar apoyo durante la intervención.
Destacamos las funciones preoperatorias, donde se realiza una verificación del aparataje, comprobando que las lámparas funcionen, los accesorios de la mesa de operaciones estén en su sitio y los sistemas de aspiración, disponen de vacío. Reponer el stock y ocuparse de la climatización, son otras de las funciones preoperatorias de los auxiliares de quirófano.
Durante la intervención, las funciones cambian y se centran en la apertura del material estéril, suministrándolo sin tocar, a la enfermera instrumentista. Gestionan las muestras biológicas y colocan al paciente cuando es necesario.
Al finalizar la cirugía, se inicia la competencia de saneamiento, con la que se garantiza que el quirófano, se quede preparado para recibir al siguiente paciente. Se realiza un triaje de residuos y se lleva a cabo un pretratamiento del instrumental.
Los auxiliares de quirófano, son profesionales muy completos, con mucha especialización y, en consecuencia, buena empleabilidad. La demanda de estos profesionales, se centra en centros hospitalarios con quirófanos muy activos, siendo la contratación muy a favor de los TCAE, con mayor formación complementaria y especializada.
No hay que olvidar que, desempeñar este tipo de trabajo, requiere tanto una formación académica adecuada, como habilidades personales propias. Sin olvidar el carácter vocacional de una profesión, en la que, ayudar a los demás es el objetivo. Atención al detalle, capacidad de trabajo en equipo y compromiso, son las cualidades más valoradas en el sector sanitario.


