Oposiciones: el último escollo para acceder a la enseñanza

25 enero, 2017
Oposiciones: el último escollo para acceder a la enseñanza

Nuestra sociedad depende en gran medida de los valores y los conocimientos que le transmitamos a los más jóvenes a día de hoy. Y esos valores y conocimientos dependen de uno de los capitales más importantes de un país: los profesores. Ellos, que son los encargados de observar el día a día de nuestros pequeños, realizan una labor esencial, que no se reconoce lo suficiente y que no se paga de acuerdo a la importancia que merece.

Pero convertirse en profesor no es tarea fácil. En primer lugar, hay que superar Magisterio, carrera de la que cada año salen miles y miles de alumnos egresados. En segunda instancia, y lo verdaderamente complicado, es necesario superar una complicada oposición. Salir victorioso de este mecanismo es mucho más duro que hacerlo de la carrera ya que el número de plazas suele ser escaso y la nota requerida para obtener una plaza es mucho mayor.

Hace poco yo era uno de esos alumnos recién egresados que buscaban a través de una oposición un trabajo como profesor. Hace un año y medio, en junio de 2015, terminé la carrera de Magisterio y, como muchos de mis compañeros, me encontré de pronto sin trabajo pero con ganas de obtener uno cuanto antes. Sabía que mi destino era enfrentarme a una oposición y por ende comencé a buscar la mejor manera para enfrentarme a ella.

Y la forma que me pareció más idónea fue llamar a la puerta de los mejores preparadores de oposiciones en materia de enseñanza de mi ciudad, Valladolid. Les descubrí cuando buscaba información por Internet, en la página web www.preparadoresvalladolid.es. Según se podía leer en dicha web, eran especialistas, entre otras cosas, en ayudar a preparar oposiciones para hacerse con una plaza de profesor. Y, dentro de ese campo, también trabajaban en materia de enseñanza primaria. Justo lo que yo quería.

Me puse en contacto con ellos y les comenté mi caso. Les informé del tiempo que me quedaba hasta el examen y de cuáles eran los temas en los que necesitaba un mayor refuerzo. Desde el primer momento me transmitieron tranquilidad y me dijeron que trabajarían todos los aspectos que fueran necesarios para que al final del proceso pudiera obtener la plaza que tanto me interesaba y que había sido mi sueño desde bien pequeño: la de profesor de enseñanza primaria.

Las condiciones económicas de mi relación con ellos no iban a resultar un problema. Más bien todo lo contrario. Encontré con Preparadores Valladolid una manera de obtener exactamente el tipo de ayuda que estaba buscando y a un precio que no resquebrajaba mi economía. Una verdadera fortuna de la que me congratulaba enormemente. Era momento para darlo todo y para comenzar a labrarme la plaza de profesor que ansiaba.

Cimentando mi éxito

Las clases y los consejos que me otorgaron me sirvieron para coger confianza y obtener la formación adecuada para enfrentarme a la oposición con garantías de éxito. A medida que acudía a las clases iba dándome cuenta de mis avances y de las posibilidades que tenía para triunfar ante una prueba de tales dimensiones. Por primera vez estaba realmente ilusionado. Tenía muchas ganas de que llegara el momento de las pruebas y, sobre todo, de aprobar para conseguir un puesto de trabajo por primera vez.

Por suerte, mi objetivo fue cumplido al primer intento. Desarrollé todas las pruebas con destreza, conseguí buenos resultados y terminé entre los mejores de la convocatoria. Como consecuencia, conseguí un puesto en un colegio de la provincia, que es en el que sigo trabajando en la actualidad, feliz, contento y, sobre todo, satisfecho. La alegría que me llevé en el momento de conocer los resultados ha sido una de las mayores de las que he disfrutado a lo largo de mi vida.

Y es que contar con la ayuda de los mejores formadores es imprescindible. Tan imprescindible que la diferencia puede llegar a ser el tener un empleo o no. La decisión está en manos de quien la toma. Yo tomé la mía y jamás me voy a arrepentir. Me llega el turno para educar a nuestras nuevas generaciones.