El juego infantil en Psicoterapia

12 julio, 2018
El juego infantil en Psicoterapia

En las Terapias de Juego, se evalúan las conductas expresadas por parte del paciente, que pueden reflejarnos algunas conductas problemáticas.  Es posible usarlas en niños en edades que van desde los 4 a los 11 años y hace posible analizar sus defensas, el nivel de tolerancia a la frustración, sus fortalezas y dificultades, así como la ansiedad, agresividad, dependencia o independencia.

Todo va encaminado a un objetivo, que es ayudar al niño a expresarse y elaborar y resolver los conflictos de tipo emocional.

Los juegos de expresión simbólica

Existe la habilidad de proyectar mediante símbolos y metáforas sus experiencias y sentimientos más profundos, lo que puede ayudar a procesarlos e integrarlos. El paciente puede tomar la suficiente distancia del tema conflictivo para que se sienta seguro de expresar y al mismo tiempo protegerse de los sentimientos que le abruman.

 El Rincón Hogareño

Una casa de juguete o esquina perteneciente al cuarto. En este sitio, normalmente los niños lo que hacen es tratar lo que viven en casa, experimentando una serie de relaciones o roles. Suelen usar los niños al muñeco bebé para expresar su parte de bebé, pudiendo ser esto lo que le hicieron al niño cuando él lo era, por lo que es una técnica bastante útil en las terapias de juegos.

Una forma de experimentar roles y relaciones, donde se suelen ver las asociaciones que tienen los niños con el hogar y los problemas que suelen girar en sus relaciones tempranas.

Casa de muñecas

Este juego es bastante revelador, pues las muñecas pueden tomar muchos roles y los niños así juegan de forma muy realista. Los niños lo que hacen es usar al muñeco bebé a fin de expresar la parte del bebé propio, lo que hace que sea lo que se le hizo al niño cuando él era un bebé, una técnica de lo más útil en toda terapia de juego.

Juegos con animales

Muchos especialistas dicen que tienen gran importancia, pues representan una jerarquía de distintos y áreas inconscientes que van desde animales grandes y salvajes a animales domésticos y que con frecuencia suelen ser obedientes.

 Títeres

Otra fuente de juego simbólico rica que hace que puedan expresarse los niños sobre cosas que sería más complicado expresar de forma abierta. En este sentido el terapeuta tiene que tomar nota del diálogo, el personaje y su conflicto, lo que se verbaliza y el final de la historia.

Role Play dramático

Existen muchos niños que entran de forma espontánea en el role play dramático cuando se atribuyen roles a sí mismos. El juego dramático es el que incluye todas las variaciones, desde la mímica hasta la actuación más improvesada. Los niños se disfrazan a sí mismos en otros personajes, gracias a los cuales desarrollan la fantasía y también expresan las necesidades que tienen y sus impulsos a nivel interno. Algunos niños representan dramas que están relacionados con un problema actual de la vida cotidiana.

Los juegos de expresión corporal y movimiento

Las expresiones más tempranas que tiene el niño suelen ser las sensoriales/físicas, al igual que su forma de comunicación y expresión. La experiencia corporal es fundamental para desarrollar el sentido de sí mismo. El niño necesita vivir su cuerpo y sentir una confianza para moverse en el espacio.

Al final tenemos que tener claro que el cuerpo es el primer agente para la expresión y el aprendizaje, por lo que cuando al cuerpo se le daña o maltrata o las fronteras del cuerpo se traspasan con violencia, miedo, confusión o ansiedad, esto se apodera de sus sensaciones, lo que termina haciendo que eviten el contacto físico o que se descargue de forma inapropiada la rabia en actos violentos, estableciendo contacto hacia otros sin que medien las fronteras corporales.

Son muchos los niños que precisan del juego corporal expandido para poder reconstruir una relación en la que confíen y que sea sana con su propio cuerpo, cara a reconocer sus propias fronteras y las de los demás.

En psiquiatradrhernandez.com lo que hacen es abordar los aspectos biológicos y psicológicos de los problemas mentales que puedan tener niños, adolescentes y adultos. Después de un diagnóstico individualizado, se propondrá el tratamiento que más se adecúe a cada caso, aplicando las intervenciones que sean necesarias.

Está claro, que ante cualquier problemas, especialmente en los más pequeños, no hay que dudar en acudir a un especialista.